Ahorre dinero al reparar su coche
Jueves, 7 Agosto 
Cuando los frenos empiezan a fallar, las puertas cogen holgura o los ruidos del motor se acentúan, ha llegado el momento de arreglar su coche.
Si la necesidad se hace imperiosa pero las tarifas de los servicios oficiales le parecen excesivas, aún queda una salida al problema: acudir a uno de los muchos desguaces en la periferia de las grandes ciudades y adquirir allí piezas y mano de obra a precios de saldo.
La idea popular que se tiene de los desguaces es tan negativa y pintoresca como equivocada. Los antiestéticos ‘cementerios de coches’ de antaño están siendo rápidamente sustituidos, gracias en gran parte a las normas europeas al respecto, por empresas pulcras y organizadas de reciclaje de piezas usadas. El sector ha acometido una serie de reformas en profundidad para tratar de eliminar la desconfianza -a veces justificada- que transmite un negocio tan próximo a la chatarrería.
En los desguaces más modernos, el proceso de recepción de un coche que será luego ‘canibalizado’ en busca de las preciadas piezas, incluye numerosos controles y pasos previos, destinados a asegurar la legalidad, la calidad e incluso la inocuidad para el medio ambiente. Los coches son recibidos e inspeccionados, vaciados de aceites, ácidos, anticongelante y demás líquidos contaminantes, que se almacenan en contenedores apropiados para su posterior reciclaje. Las piezas útiles, una vez extraídas, se comprueban, se limpian y se envuelven en plástico o papel. Finalmente, se etiquetan y organizan por marcas y modelos.
El esqueleto restante del coche, junto con las piezas de menor demanda o valor, queda expuesto en explanadas para que los clientes busquen y desmonten aquellos elementos que necesitan. Los restos que no sirven, se envían a empresas especializadas en compra y tratamiento de chatarra.
